Estos profesionales son simplemente barqueros: personas que por una cantidad
llevan en sus barcas a otras personas.
Lo que los hace especiales es su localismo, sólo se consideran tales a los
que trabajan en Venecia empleando una góndola. Es una embarcación pequeña de
recreo, sin palos ni cubierta, un bote a remos que fue durante siglos el principal medio de transporte de la ciudad.
Contrariamente a la creencia popular, no se impulsa por una pértiga, salvo
en contados lugares, pues las aguas son demasiado profundas. Desde el siglo
xvii hubo en Venecia miles de gondoleros. En la actualidad sólo hay alrededor de 425
y están dedicados al transporte de turistas.
El gondolero rema de pie en la popa de la góndola y se supone que debe saber
cantar canciones de amor, para disfrute de sus pasajeros.
También se le suele representar con una camiseta de rayas blancas y negras.
La imaginación popular los recuerda jóvenes, esbeltos y guapos, pues un
gondolero obeso o mayor quitaría romanticismo al paseo; aunque los hay de todo
tipo.