El
Palacio de Schönbrunn, también conocido como el Versalles vienés,
es uno de los principales edificios históricos y culturales de Austria, desde
el siglo XIX ha sido una de las principales atracciones turísticas de la ciudad
de Viena y ha aparecido en postales, documentales y diversos filmes cinematográficos.
En 1559 el emperador Maximiliano II hizo construir un pequeño palacio de
caza que sería pasto de las llamas en repetidas ocasiones y fue finalmente
destruido completamente en el segundo sitio de Viena (1683). A raíz de ello, el
emperador Leopoldo I encarga a Johann Bernhard Fischer von Erlach la
construcción de un palacio para su hijo José (futuro José I). El arquitecto
presenta un plan que de una manera muy reducida a sus pretensiones iniciales
encuentra realización entre los años 1692 y 1713. De esta primera construcción sólo
queda la Capilla de Palacio (Schlosskapelle) y la Escalera Azul (Blaue
Stiege) con un fresco de Sebastiano Ricci.
Carlos VI no mostró especial interés en Schönbrunn, pero será su hija, María
Teresa quien convertiría el palacio en residencia veraniega de los Habsburgo;
status que conservaría hasta el final de la monarquía en 1918. Durante el
gobierno de María Teresa se procede además a una ampliación importante del
palacio bajo la batuta de Nikolaus von Pacassi, quien ya había trabajado
también para la familia imperial en la Hofburg. La mayor parte de la decoración interior
tiene su origen en esta época y es una de las pocas muestras existentes del
llamado rococó austríaco.